
Rostro de la Virgen en curso de
restauración.
Foto : Daniel Martin La deontología de la restauración contemporánea se inspira de la Theoria del Restauro de Cesare Brandi, editada en 1963. Reconociendo a la obra de arte una naturaleza singular respecto al objeto ordinario, distingue la noción de restauración de una simple reparación.
La obra de arte se define como un objeto que presenta, a la vez, un valor histórico y un valor estético. Su restauración debe tener en cuenta estos dos valores e intentar conciliarlos al máximo.
De esta r e flexi ó n resultan tr e s princip io s e sen c i a l e s :
> cualquier intervención nueva debe poder ser distinguida; es el principio de visibilidad de la intervención;
> los materiales utilizados deben ser compatibles con el material original y no deben alterarse con los años;
> Sin embargo deben ser solubles a fin que la intervención siempre sea reversible (no definitiva).
A las preguntas planteadas por la restauración de las obras se añade la de su eventual de-restauración: ¿es necesario o no conservar la aportación de las intervenciones anteriores y en qué medida estas restauraciones pertenecen a la historia de la obra?

Detalle fotográfico de la cabeza de
san Juan tras restauración.
(C2RMF - G. de Puniet)
Por fin, la necesidad de limitar al máximo las intervenciones sobre la obra conduce hoy en día a conservadores y restauradores a integrar lo más previamente posible el trabajo de conservación preventiva, que consiste a prevenir la degradación de las obras controlando sus condiciones de conservación (temperatura ambiente, grado de humedad...), de presentación y de manipulación.