
Retable del Parlamento de Paris,
museo du Louvre, Paris.
Foto : museo du Louvre, Paris. El pintor de la Crucifixión del Parlamento de Toulouse conocía ciertamente dos obras anteriores de gran calidad: la vidriera de la capilla San Luís de la catedral de Toulouse y el Retablo del Parlamento de París.
El interés de la primera es formar parte de las raras obras tolosanas del siglo XV conservadas y representar donantes reales — un rey y su delfín — arrodillados en una actitud comparable a la del retablo. En este caso, se identifica casi con certeza a Carlos VII y al delfín Luis XI, constituyendo esta representación un verdadero retrato; se supone que esta vidriera fue realizada en conmemoración de su visita en el Languedoc en 1437.
La segunda obra presenta no solamente una iconografía, pero sobretodo una función similar: es posible incluso que el panel de Toulouse fuese una reducción para uso de la provincia del panel de París, pedido por Carlos VII a André d’Ypres en 1452 para el Parlamento de París.

Retable del Parlamento de Paris,
museo du Louvre, Paris, detalle.
Foto : museo du Louvre, Paris.
Sin embargo, en el retablo de París, los personajes que rodean el calvario no son donantes sino figuras emblemáticas de la monarquía: San Luis (con los rasgos de Carlos VII) y san Juan Bautista, cuyo bautizo del Cristo recuerda la unción de la consagración – a la derecha; san Dionisio, primer obispo y patrón de París, y el emperador Carlomagno – a la izquierda. Por otra parte, este retablo presenta una de las primeras representaciones, muy precisa, de París, en un segundo plano ‑ reconocemos la Torre de Nesle, el Louvre y el Palacio de la Cité – así como al contrario es imposible reconocer Toulouse en la obra del Parlamento de Toulouse.