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musée des Augustins
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La restauración

Refijado y eliminaciones de los retoques


Fotografía del conjunto en 1951 tras la
primera intervención del Señor Goulinat.

(C2RMF).



Fotografía del cuadro en 1951, tras
restitución de los emblemas del Reclinatorio
y del blasón del Delfín reclamada por el
conservador Paul Mesplé.



Fotografía del cuadro en 1951, tras
restitución de los emblemas del Reclinatorio
y del blasón del Delfín reclamada por el
conservador Paul Mesplé.

Detalle del Reclinatorio.
El refijado fue efectuado con cola de piel, en dos tiempos, antes y después de la supresión de los retoques. Ciertas zonas, que ya fueron refijadas con cera resina en 1968, han tenido que ser tratadas con este mismo adhesivo.

Los numerosos retoques recientes o antiguos eran fácilmente identificables y no tenían necesidad de análisis microquímico para diagnosticarlos. Una capa gris no original cubría la totalidad de la capa pictórica atenuando su luminosidad. Esta capa gris dura y resistente a los solventes ligeros fue reducida mecánicamente tras haber sido ligeramente ablandada con un solvente básico. Debajo de los retoques, observamos tres tipos de mástique, aplicados durante diferentes campañas de restauración. Los más antiguos, efectuados en un material compuesto gris muy duro, no desbordan. Los mástiques amarillos y rosas que se armonizan con el color circundante son desbordantes y corresponden ciertamente a la intervención descrita por Goulinat en 1950. Los mástiques blancos con cola son los más recientes.

La eliminación de los retoques reveló un estado de conservación muy heterogéneo: la parte alta, compuesta por el cielo de oro, está muy desgastada y lagunaria y deja la preparación aparente; comparativamente, la parte central que incluye el paisaje y los tres personajes principales está en bastante buen estado; la parte baja, donde se encuentran el rey y el Delfín, es la más alterada y la más caótica.

Problemas de reintegración de la capa pictórica

A pesar de su estado, el cuadro ha conservado su solemnidad y la potencia de su composición establecida por tres grandes verticales, las figuras de la Virgen, del Cristo y de san Juan, subrayadas por las horizontales de la cruz y del paisaje.

La elección del tipo de integración fue objeto de largas discusiones que tuvieron el objetivo de poner de realce y respetar la pintura original y su historia. La decisión fue colegial. La primera de las exigencias era conservar la huella de las mutilaciones efectuadas durante la Revolución.

Una intervención demasiado sistemática hubiera dejado la parte baja demasiado caótica e incomprensible. A la inversa, era impensable efectuar una intervención totalmente ilusionista en razón, entre otras cosas, de la doradura, difícil e incluso imposible de confeccionar de manera idéntica. Además, siendo más amplias a restaurar las partes del cielo que las partes originales, se podía temer una contra-lectura de las restauraciones. El abrigo rojo del rey casi totalmente lagunario hubiera necesitado una interpretación total del dibujo de los brocados. Quedaba la reintegración visible (trattegio, tono neutro, pequeños puntos), que parecía poco satisfactoria ya que se fundaba en la realidad cromática, formal y material de la capa pictórica.